Una noche más, sí cuenta.
- Tienes una cuchilla de afeitar?
- Si. Bueno, no. Las que tengo estan usadas. - y mientras le decía esto me cepillaba el pelo.
- Quedé con Juan K. en que si me llamaba esta noche para ir a dormir a su casa, me afeitaría los huevos.
- Te los afeitaría él?
- Sí.
- Me parece muy erótico.
- A mi Juan U. me pasa la cuchilla por el culo -dice Maria A.- para quitarme esos pelillos a los que yo no llego.
Pero Juan R. no sabía si su novio le llamaría esa noche para que durmieran juntos. Para que le afeitara los huevos. Y por eso lloraba. Tenía miedo de que se hubiera acabado todo. Tenía miedo de estar tan enamorado. Otra vez. Miedo a que su autoestima volviera a cotizar a la baja. Volver a perder(se).
- Que hago si no me llama?
- Te quedas aquí conmigo. Duermes en casa, no estás solo. Eso sí, los huevos te los afeitas tú.
Juan K. llamó. Durmieron juntos. No hicieron el amor. No se afeitaron mutuamente.
Juan R. pasó la noche con él. No durmió. Le hizo el amor sin tocarle, invisible, en silencio. Lloró solo, y se sintió vulnerable, quizás demasiado. Tanto ,que dolía.
Se despertaron en la misma cama. Se quieren. Las pesadillas han pasado, pero la lucha sigue. Tienen pendiente la erótica de la cuchilla, ganarle la batalla a la inseguridad, al miedo.. y tienen ganado mucho. Una noche más.


shesalady dijo
no se si llamarlo romanticismo u osadia... pero me ha gustado tanta xpresividad, si si.
besos!
20 Marzo 2009 | 08:28 PM